Que adiciona la fracción XII del artículo 4 y el capítulo segundo Bis, y los artículos 11 Bis y 11 Ter de la Ley General para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia, presentada por la diputada Lilia Aguilar Gil, del Grupo Parlamentario del PT, en la sesión de la Comisión Permanente del miércoles 4 de junio de 2014

La suscrita, Lilia Aguilar Gil, diputada de la LXII Legislatura del honorable Congreso de la Unión, integrante del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, con fundamento en el artículo 78, fracción III, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el artículo 122, numeral 1, de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos y en el artículo 55, fracción II, del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, somete a consideración del pleno de esta honorable asamblea la presente iniciativa con proyecto de decreto por el que se adiciona la fracción XII del artículo 4 y el Capitulo Segundo Bis y los artículo 11 Bis y 11 Ter de la Ley General para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia.

Planteamiento del problema

La violencia social tiene diversas manifestaciones y escenarios, uno de ellos es en las escuelas, en la cual en los últimos años se ha estudiado un fenómeno denominado bullying: situación en la que un alumno es agredido o se convierte en víctima cuando está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno o varios de ellos.

La implementación de un programa de prevención de la violencia escolar, permitirá la ejecución de estrategias para prevenir y disminuir este fenómeno.

Exposición de motivos

Las últimas décadas han visto surgir una gran preocupación por el nivel de violencia perpetrado en las escuelas. Esta preocupación es compartida a nivel internacional. En muchos países, ha llevado al establecimiento de políticas preventivas orientadas a diagnosticar los niveles de violencia escolar e introducir programas de prevención de violencia escolar.

La violencia que se vive en la escuela es también conocida como bullying, denominación anglosajona que se utiliza para referirse al fenómeno del “matonismo”, pues matonismo o abusonismo es la situación de maltrato entre iguales que se caracteriza por el acoso y la intimidación del abusador/a sobre la víctima, en el ámbito escolar. Por tanto, un estudiante es agredido o se convierte en víctima cuando está expuesto de forma repetida y durante un tiempo a acciones negativas que lleva a cabo otro estudiante o varios de ellos. Lo que está en juego en el bullying es el deseo humano por dominar al otro, al semejante: gozar con su desgracia aunque ésta sea autoinfligida (Lodeiro, 2009, Rivero, 2006).

La violencia en el ámbito escolar se presenta en formas variadas, al parecer ha dejado de ser una serie de incidentes espectaculares, es una realidad multiforme, diversa, cambiante, silenciosa, presente en las interacciones que se dan entre los estudiantes. Los resultados muestran que el comportamiento del maltrato presenta una característica particular: es cíclica entre los alumnos, en donde la víctima goza de periodos de aparente tranquilidad, y que las y los agresores dirigen sus acciones de intimidación a otra u otro alumno.

Pese a ello, la violencia en este ámbito ha sido oculta debido a que devela, en términos generales, una mala imagen de la institución escolar, sin embargo, los índices de ésta a nivel nacional son muy elevados.

Estudios realizados por Valadez y González señalan que la mayor parte de las manifestaciones de violencia son jaloneos, pellizcos, golpes, coscorrones, aventar objetos, rayar o pintar el cuerpo, poner el pie para que se tropiece, no dejar sentar en la banca, cachetadas, aventarles el balón a las mujeres y darles nalgadas. (Valadez y González, 2007)

Es muy usual también los insultos, las burlas, las críticas, el poner apodos, mandar recados escritos o por celular obscenos y/o de connotación sexual como palabras altisonantes, también se presentan las injurias, las calumnias, discriminar, marginar, criticar, chantajear.

Valadez y González (2007) señalan que en la escuela también se vive violencia a la propiedad y se manifiesta a través del robo de dinero y de celulares, quitar lo que compran para comer, plumas, lápices, cuadernos, rayar o maltratar los trabajos y hasta la extorsión.

En lo que concierne a las políticas públicas orientadas a abordar el fenómenos de la violencia escolar, diversos investigadores (Altheide, 2009; Body-Gendrot, 2001; Giroux, 2003; Retamal, 2010) han identificado distintas lógicas o marcos de posibilidad para la acción. Una de ellas pone el foco en la sanción y establece un orden punitivo para hacer frente” a la violencia escolar. Un ejemplo de ello son las políticas de tolerancia cero iniciadas en algunos estados de Estados Unidos durante la década de 1990, y en las medidas de prevención situacional tales como cámaras de vigilancia y detectores de metal (Portillos, González y Peguero, 2012). Para Hirschfield y Celinska (2011), el auge de estas medidas es señal de un cambio paradigmático, donde el marco de la “disciplina estudiantil ha sido reemplazado por el del control del crimen.

Bajo esta lógica, violencia y criminalidad se acercan conceptualmente, toda vez que ésta tiende hacia la criminalización de la violencia escolar (Portillos et al., 2012), que suele ser ejecutada como una criminalización de las minorías raciales y de la pobreza (Retamal, 2010; Watts y Erevelles, 2004). Una de las mayores implicancias de esta lógica es la segregación y exclusión social de esas mismas minorías, al formarse escuelas que parecen verdaderos guetos de repitientes y expulsados (Araos y Correa, 2004, página 19).

Los programas de prevención de violencia escolar que, a nivel internacional han sido reconocidos como más exitosos (Craig, Pepler y Cummings, 2009; Olweus, 2004; Orpinas y Horne, 2006) comparten estas lógicas y difieren de la lógica penal y de tolerancia cero, puesto que, en vez de responder a la violencia con medidas que radicalizan la exclusión, buscan resolver el conflicto con acciones que visibilizan y permiten incluir la diferencia (Araos y Correa, 2004), desarrollando competencias de autorregulación individuales (Wilson, Gottfredson y Najaka, 2001) y de protección y agenciamiento de la comunidad escolar (Astor y Benbenishty, 2006; Hawkings, Catalano, Arthur, Egan, Brwon, Abbott y Murray, 2008). Así, mientras que la lógica penal y de tolerancia cero produce cero conocimiento (Astor y Benbenishty, 2006), la lógica formativa-preventiva busca empoderar a las escuelas y a las comunidades que las rodean con información y mecanismos para que puedan participar en resolución de temáticas de violencia escolar.

Según Debarbieux (2001), las políticas educativas corresponden a formas de construir socialmente, no sólo la concepción la violencia escolar, sino también la manera en que ésta se debe abordar, enfrentar, afrontar, etcétera. Así, en el acto de dar verbo a la acción, el discurso social deja entrever la lógica que subyace a ésta.

El derecho a la educación sólo puede garantizarse en un entorno seguro y democrático, donde los alumnos aprendan a poner límites, negociar y resolver conflictos de manera pacífica, evitando la discriminación y los escenarios de violencia. Este clima de seguridad no consiste sólo en garantizar la seguridad delos alumnos al interior de los centros escolares sino también en el entorno social que lo circunda, mediante una estrategia eficaz de atención, prevención y erradicación de la violencia entre pares.

México no ha sido ajeno a los estudios sobre bullying, en un estudio denominado “Estudio exploratorio sobre maltrato e intimidación entre escolares 2008 y 2009”,realizado conjuntamente por el Gobierno del Distrito Federal y la Universidad Intercontinental a 2 mil 930 niños, niñas y jóvenes de 16 Centros de Desarrollo Infantil (Cendi), de 14 primarias y de 15 secundarias, además de 541 adultos miembros de la comunidad escolar, se encontró que de manera global el 92 por ciento de estudiantes de nivel primaria y secundaria reportó acoso escolar, y 77por ciento ha sido víctima. De quienes son agresores o testigos de actos de violencia dentro de las escuelas, se tiene que en nivel primaria cerca del 80 por ciento de niños expresaron estar viviendo, observando y/o ejerciendo violencia hacia y por parte de sus compañeros de escuela; en secundaria es de 63 por ciento, mientras que en preescolar la cifra llega a 36 por ciento. (SEDF, 2008).

En otro estudio realizado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) en el año 2005, sobre disciplina, violencia, y consumo desustancias nocivas a la salud en primarias y secundarias de la República Mexicana, se aplicaron cuestionarios a alumnos y docentes de primaria y secundaria, cuyo propósito principal fue recabar información que permitiera explicar los diferenciales del logro escolar; un objetivo adicional consistió en explorar temáticas específicas para la mejor comprensión del funcionamiento delas instituciones escolares, una de estas temáticas fue el acoso entre pares, que nos permite acercarnos al fenómeno del bullying en México.

Dichos cuestionarios exploraron la participación de los alumnos en actos de violencia. Para el caso que aquí interesa observar que es el fenómeno del bullying, alrededor de uno de cada diez estudiantes de nivel primaria dijo haber robado o amenazado a sus compañeros.

La Ley para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia es un logro sumamente importante para la prevención de la violencia en nuestro país. Dicha Ley sienta las bases para garantizar que las políticas públicas que se diseñen e implementen en materia de prevención sean transversales y que se desarrollan en los tres órdenes de gobierno.

Esta Ley General para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia, es de orden público e interés social y de observancia general en todo el territorio nacional y tiene por objeto establecer las bases de coordinación entre la federación, los estados, el Distrito Federal y los municipios en materia de prevención social de la violencia y la delincuencia.

Establece que la prevención social de la violencia y la delincuencia es el conjunto de políticas públicas, programas y acciones orientadas a reducir factores de riesgo que favorezcan la generación de violencia y delincuencia, así como a combatir las distintas causas y factores que la generan.

No obstante esta ley debe fortalecerse en el establecimiento de la definición de violencia escolar y la coordinación de instituciones para prevenir y reducir los factores de riesgo, este lamentable hecho.

Con la existencia de una institución que se coordine para articular esfuerzos a diferentes niveles de gobierno y con diversos actores brindara liderazgo, cohesión y facilitara el monitoreo, seguimiento, evaluación y rendición de cuentas de las políticas públicas en materia de prevención a la violencia escolar.

Asimismo el Centro Nacional de Prevención del Delito y Participación Ciudadana, Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Publica, aborda la prevención desde un enfoque integral que aborda los diferentes ámbitos de prevención: situacional, social, comunitario y psicosocial.

Por lo que el Centro Nacional de Prevención del Delito y Participación Ciudadana, dentro de sus facultades es promover entre las autoridades de los tres órdenes de gobierno la participación ciudadana y comunitaria en las tareas de prevención social de la violencia y la delincuencia.

Por lo que es de suma importancia que en esta Ley General se contemple la violencia escolar y atribuciones que tendrá el Centro Nacional de Prevención del Delito y participación Ciudadana, para su coordinación con otros entes públicos para prevenir este fenómeno que está creciendo en México.

Decreto por el que adicionan la fracción XII del artículo 4 y el Capítulo Segundo Bis y los artículos 11 Bis y 11 Ter de la Ley General Para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia.

Artículo Único. Se adicionan la fracción XII del artículo 4 y el Capítulo Segundo Bis y los artículos 11 Bis y11 Ter de la Ley General Para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia, para quedar como sigue:

Articulo 4

I a XI…

XII. El acoso escolar: Es toda acción u omisión constitutiva de agresión u hostigamiento reiterado, realizada fuera o dentro del establecimiento educacional por estudiantes que, en forma individual o colectiva, atenten en contra de otro estudiante, valiéndose p ara ello de una situación de superioridad o de indefensión del estudiante afectado, que provoque en este último, maltrato, humillación o fundado temor de verse expuesto a un mal de carácter grave, ya sea por medios tecnológicos o cualquier otro medio, tomando en cuenta su edad y condición.

Capitulo Segundo Bis
Violencia Escolar

Artículo 11 Bis. El Centro Nacional de Prevención del Delito y Participación Ciudadana se coordinará con la Secretaría de Educación Pública y con los organismos responsables de la educación en las entidades federativas y del Distrito Federal, con la finalidad de promover l a buena convivencia escolar y prevenir toda forma de violencia física o psicológica, agresiones u hostigamiento.

Así como, realizar campañas orientadas a prevenir la violencia escolar y evitar los factores y causas que originan este fenómeno.

Artículo 11 Ter. El Centro Nacional de Prevención del Delito y Participación Ciudadana y la Secretaría de Educación Pública elaborarán un programa de prevención de la violencia escolar, que permita implementar estrategias para prevenir y disminuir la violencia escolar.

Transitorio

Único. El presente decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

Diputada Lilia Aguilar Gil (rúbrica)

(Turnada a la Comisión de Justicia. Junio 4 de 2014.)